El avión de Jérez del Marquesado que se estrelló en Sierra Nevada hace 50 años
El 8 de marzo de 1960, un avión militar norteamericano tuvo que aterrizar de emergencia junto al Picón de Jérez del Marquesado, a 2.600 metros de altitud. El piloto y otro ocupante se presentaron en el pueblo y se hicieron entender doblando una hoja de periódico con forma de avión. Lo estrellaron y entonces las ‘fuerzas vivas’ del pueblo entendieron lo que había ocurrido. Dio comienzo entonces un rescate histórico que cambió la historia de Jérez del Marquesado y que nadie por allí ha olvidado 50 años después.
¿Quien fueron los primeros en ir a rescatar?


Un Milagro Aéreo: El Douglas DC-4 “Skymaster”
El aparato que se estrelló el 8 de marzo de 1960 era un avión de transporte militar norteamericano, concretamente un Douglas DC-4 “Skymaster” (C-54 Skymaster), bautizado significativamente como “Ciudad de Madrid”. Este cuatrimotor, procedente de Nápoles, Italia, transportaba a 24 ocupantes, todos ellos marines de la Infantería de Marina de los Estados Unidos.
El impacto tuvo lugar en las estribaciones del Picón de Jérez del Marquesado, a unos 2.600 metros de altitud, en un paraje conocido como “Las paratas de chorreras negras” y Piedra del Lobo. Pese a las dantescas condiciones del aterrizaje de emergencia, es un hecho histórico que los 24 marines sobrevivieron al siniestro, un auténtico milagro atribuible directamente a la pericia del piloto y, sobre todo, a la heroica respuesta del pueblo.
Héroes de la Sierra y Legado
Los primeros en desafiar la tempestad para localizarlos fueron los vecinos Antonio Lorente y Manuel Porcel, quienes, junto a otros hombres, iniciaron el arriesgado rescate en la oscuridad y la ventisca. A las tareas de salvamento, que se prolongaron durante varios días, también se sumaron miembros de la Guardia Civil de varios puestos y personal del Ejército del Aire.
La gratitud del Ejército norteamericano fue inmensa. Además de la visita del embajador americano, se donó el avión accidentado al pueblo de Jérez del Marquesado. El desguace y la venta de la chatarra permitieron un hito de progreso: el dinero recaudado hizo posible que Jérez del Marquesado fuese el primer pueblo de la comarca en disponer de agua potable, un legado tangible de aquella hazaña solidaria. Medio siglo después, este suceso sigue siendo un símbolo de la valentía y humanidad de las gentes de Sierra Nevada.




