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Desde que Edmund Hillary conquistó la cumbre del Everest en 1953 se calcula que 200 montañistas han muerto en su intento de alcanzar la cima. Cincuenta de estos cuerpos siguen congelados en el punto que alcanzaron y son utilizados como hitos para otros montañeros en la ascensión: “Instalamos el campamento a 100 metros del escalador de las botas verdes” o “tienes un saliente apropiado donde apunta la mano de Mallory”, el primer blanco en intentar (sin éxito, claro) la ascensión en 1924 y cuyo cuerpo, perfectamente conservado, fue identificado en 1999.

A partir de los 8.000 metros, la franja conocida como “zona de la muerte” el oxígeno escasea y los vientos son huracanados, de hasta 285 km/h. Los montañeros que logran transitar ese kilómetro final de ascensión se encuentran los cadáveres de Francys Arsentiev, la primera norteamericana que alcanzó la cumbre del Everest en 1998 y que murió poco después, y su marido, Sergei que se despeñó cien metros después, cuando trataba de recuperar a su esposa.

 

Los “hitos” más famosos de la montaña corresponden a “botas verdes” y al saludador. El primero es el cadáver de Tsewang Paljor, un montañero indio que sucumbió a la montaña durante “el desastre de 1996”, el día más mortífero en la historia de la montaña, cuando 15 montañeros fallecieron en un solo día por culpa de un brusco cambio meteorológico en la cima. Los que ascienden hoy el Everest tienen que pasar a apenas un metro del cadáver del indio, aún equipado con sus botas verdes fosforito, cuenta el alpinista Jose GS

Uno de los primeros cadáveres que se encuentran los montañeros es el “saludador”, llamado así porque sus brazos parecen estar haciendo el gesto de saludar. Como tantos otros, sigue en la misma postura y el punto exacto en el que falleció. El rescate de sus cadáveres es logísticamente imposible, dada la carga que acarrean de por sí los montañeros.

Además de los 40 cadáveres desperdigados en los 840 últimos metros de la ascensión, en el Everest hay una ingente cantidad de basura que dejan los miles de montañeros (cochinos) que cada año emprenden la ascensión al techo del mundo. Para recoger unos y otros, cada mes de mayo el montañero local Appa Sherpa lidera la expedición Eco Everest para recoger la basura ajena y, de paso, bajarse algún cadáver