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El perro abandonado que conquisto el Everest

Rupee era un perro abandonado que vagaba por las calles hecho un jirón de piel y huesos. Su suerte cambió radicalmente cuando se topó con la ex golfista profesional australiana Joanne Lefson, quien lo sacó de un vertedero por el que deambulaba en India para adoptarlo, alimentándolo y cuidando de él. La deportista se hizo cargo del animal en septiembre de 2012; su edad se estimó en 11 meses en aquel momento.

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Aquello ocurrió en Leh, capital de la región del Ladakh (norte de la India), y Joanne Lefson pensó que debía emprender algún tipo de iniciativa para llamar la atención a la opinión pública sobre la cuestión del abandono de perros. Tomó la decisión de llevarse a Rupee de expedición senderista en el trekking hasta el campo base del Everest.

Un año más tarde, el 14 de octubre de 2013, Joanne Lefson y Rupee emprendieron desde la localidad de Lukla, en el valle del Khumbu (Nepal), la que dio en llamar Expedition Mutt (chucho) Everest 2013, con el objetivo de llamar la atención sobre el problema de los perros abandonados y de promover la adopción de animales de compañía. Completaron el camino en trece días y Lefson lo anunció publicando una fotografía en Facebook indicando “un paso gigante para la raza canina”.

Durante el trayecto, lleno de tramos con cierta complicación, el perro fue el centro de atención de monjes y elemento de juegos para innumerables niños locales. “Estoy muy orgullosa de Rupee”, manifestaba Joanne Lefson a la agencia AFP, “pensaba que tendría que cargar con él algunos días, pero en lugar de eso, él tomó la delantera y tiró de mí”.

Ya en forma, Joanne decidió llevarse a Rupee al viaje al Everest que había planificado. Su mayor preocupación era saber si el perro iba a resistir la caminata de 10 días en unas condiciones muy duras, así que, contrató los servicios de un porteador extra por si era necesario llevar a Rupee.

No solo no fue necesario, sino que Rupee mostró una gran sorpresa y alegría la primera vez que pisó la nieve, según comenta Joanne al diario Daily Mail. La pareja coronó su expedición el pasado 25 de octubre

No es el primer perro que adopta, ya que su anterior mascota, llamada Oscar, también había sido abandonado. Con él recorrió también numerosos lugares del mundo, como Paris, visitando la Torre Eiffel, o China y su Gran Muralla.

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La ahora dueña de Rupee comentó que le parecía que el suyo era el primer perro en llegar al campo base del Everest (5.400 m), extremo que ha sido negado por otras fuentes, que se han afanado a mostrar ejemplos de otros perros alpinistas. La página web italiana Montagna.tv ha recordado incluso a un cánido que fue capaz de superar la peligrosa Cascada de Hielo del Khumbu –caminando sobre las escalas emplazadas por los Doctores de la Cascada- y divirtiéndose con alpinistas y sherpas en el campo 2 (6.400 m) allá por 2009. Eso sí, las fotos de Rupee han seducido ya a medio mundo.

La vuelta al mundo con un perro

La aventura en el Everest, sin embargo, no tenía a Rupee como protagonista en un primer momento. Inicialmente, ese papel tenía que corresponder a Oscar, un perro que Joanne Lefson había recuperado anteriormente de una perrera de Sudáfrica justo un día antes de que fuera sacrificado. Con aquel peludo compañero, la ex golfista viajó por todo el mundo, recorriendo más de 30 países y publicando fotografías y vídeos en los entornos más emblemáticos, como la torre Eiffel en París o la Esfinge en Egipto.

Oscar murió en uno de sus viajes, cuando fue atropellado por un camión en California. Su periplo llegó incluso a convertirse en el libroAhound the world: My travels with Oscar, que escribió la propia Joann Lefson ya con el objetivo de concienciar a la opinión pública acerca de la realidad de los aproximadamente 475 millones de perros sin hogar que se estima hay en el mundo.

De este modo, Rupee sustituyó a Oscar en el viaje hasta el campo base del Everest, que Joanne Lefson ya tenía cuidadosamente planificado.

Dos perros en la cima del Huascarán

Otra vivencia perruna muy curiosa fue la que vivieron a principios de los años ochenta, Jerónimo López y José Ignacio Ramirez cuando dos perros les siguieron desde el último pueblo hasta la misma cima del Huascarán Norte (6.655 metros). Jerónimo López lo recuerda así: “No había nadie más en la montaña. Los perros comenzaron a seguirnos y, cuando no podían continuar por nuestra misma ruta, debido a las dificultades, o a que había alguna grieta que no podían cruzar, daban un rodeo y volvían aparecer… Pasamos dos noches en la montaña y ellos siguieron junto a nosotros, a pesar de que no teníamos comida para ellos, hasta alcanzar la cima. Tengo la foto con ellos en la cumbre”.

El perro abandonado que conquisto el Everest.

Fuente: Desnivel